COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS:

Compañeras y compañeros:

Este 6 de octubre no es un día más para nuestra actividad. Con el vencimiento de la concesión de Corredores Viales S.A. y el avance del proceso de privatización dispuesto por el Gobierno nacional, se cierra una etapa que deja a muchos trabajadores y trabajadoras sin continuidad laboral y a muchas familias atravesando horas de profunda incertidumbre.

Es muy difícil escribir estas palabras.

Porque no estamos hablando de números, de expedientes ni de puestos en una planilla. Estamos hablando de compañeros y compañeras que conocemos desde hace años. De familias. De historias de 15 o 20 años de trabajo. De personas que entregaron una parte enorme de su vida a esta actividad y que hoy, después de tanto tiempo, tienen que enfrentar la incertidumbre de no saber cómo seguir.

Muchos debieron transitar acuerdos de desvinculación en un escenario que no eligieron. Otros mantienen todavía la esperanza de poder continuar trabajando. Y detrás de cada situación hay una historia, una familia y una preocupación que conocemos y sentimos como propia.

Desde SUTRACOVI hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para evitar este desenlace. Golpeamos cada puerta que pudimos golpear. Mantuvimos reuniones, presentamos pedidos, formulamos reclamos y realizamos gestiones ante autoridades provinciales y nacionales. Insistimos una y otra vez en la necesidad de garantizar la continuidad laboral, preservar los puestos de trabajo y respetar a quienes durante tantos años sostuvieron con su esfuerzo esta actividad.

Lo hicimos hasta el último momento, porque entendíamos —y seguimos entendiendo— que detrás de cada puesto de trabajo hay una persona y una familia que merecen ser defendidas.

No alcanzó.

La decisión del Gobierno nacional de avanzar con este proceso de privatización terminó imponiendo un escenario que desde nuestra organización intentamos evitar por todos los medios a nuestro alcance.

Y decir esto también duele.

Como Secretario General de SUTRACOVI, pero fundamentalmente como compañero de tantos años, quiero dirigirme especialmente a quienes hoy están atravesando el momento más difícil.

Sé lo que significa este trabajo para ustedes. Conozco el esfuerzo, los horarios, los sacrificios, los días buenos y los días malos que compartimos durante tantos años. Por eso siento profundamente lo que está pasando.

Quiero que sepan que SUTRACOVI no termina su compromiso con ustedes porque termine una concesión ni porque finalice una relación laboral. Vamos a seguir acompañando a cada compañero y a cada compañera, defendiendo sus derechos y haciendo todo cuanto esté a nuestro alcance frente a esta nueva realidad.

Y a quienes continúan en la actividad quiero pedirles algo especialmente: no olvidemos a los compañeros que hoy quedan afuera.

Este es un momento para estar más unidos que nunca. Para fortalecer nuestra organización y para comprender que cada derecho que tenemos y cada puesto de trabajo que defendemos requieren solidaridad, memoria y compromiso colectivo.

Hoy es un día triste. No tiene sentido esconderlo.

Después de tantos años compartidos, hay tristeza, preocupación, bronca e impotencia. También queda la tranquilidad de saber que luchamos hasta el último momento y que hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos para intentar cambiar este desenlace.

Pero nuestra historia no termina acá.

Podrá terminar una concesión. Podrá cambiar el sistema. Podrán cambiar las empresas.

Lo que no termina es el vínculo construido entre nosotros, ni el compromiso de SUTRACOVI con cada trabajador y cada trabajadora.

Nos toca atravesar un capítulo muy duro de nuestra historia. Hagámoslo como aprendimos a hacerlo durante todos estos años: de pie, juntos, con memoria, con solidaridad y con la convicción intacta de seguir defendiendo el trabajo y la dignidad de nuestras familias.

A cada compañero y compañera, especialmente a quienes hoy tienen que enfrentar esta incertidumbre, les mando un abrazo enorme.

Leandro Bond
Secretario General de SUTRACOVI